Eduardo Bassini (1844-1924)

Eduardo Bassini (1844-1924)Nació en Pavía, el mismo año en que Horace Wells, descubría la anestesia general, estudió en esa ciudad, cerca de Milán, obteniendo el título de doctor en Medicina en 1866. Era un entusiasta del nacionalismo italiano y al estallar la guerra austroprusiana, los italianos del lado alemán, en el Norte donde se encontraba Bassini, se unieron para luchar junto a Garibaldi contra los austriacos; allí fue él como voluntario. Más tarde Garibaldi marcha sobre Roma con sus grupos de voluntarios, con el fin de suprimir el poder de los papas sobre la Ciudad Eterna y convertir a esta en capital de Italia, pero la acción fracasó y el 20 de Octubre de 1867, Bassini fue herido por un zuavo de la guardia papal en un combate cuerpo a cuerpo en los alrededores de Villa Glori; un bayonetazo le penetró la región inguinal derecha; la herida, grande, desde la cresta iliaca hasta el pubis, le perforó el ciego y provocó una físula estercorácea que evolucionaba; hecho prisionero en el Hospital del Santo Spiritu, más tarde pasó al de Sancta Orsola y, posteriormente, fue encerrado en el famoso Castillo de St. Angelo; consigue la libertad en diciembre de ese año, con un mes de evolución de su fístula que cierra durante la convalecencia en casa de sus padres, tratado por su maestro Porta.

Retomó sus estudios quirúrgicos y visitó a Billroth en Viena, a Langenbeck en Berlín y a Lister en Londres; tuvo responsabilidades en anatomía y patología quirúrgica en Pavía, Parma, La Spezia y Padua, donde trabajó durante 37 años. Pensó acertadamente que la solución quirúrgica de la hernia inguinal no era conseguir cerrar el defecto con un solo plano de tejido cicatricial, siempre debilitado por el paso del cordón, sino que lo que había que hacer era restaurar la oblicuidad del canal inguinal, cerrando al máximo sus orificios interno y externo con la misma pared anterior del abdomen, y dar además un nuevo techo después de realizar el trasplante anterolateral del cordón. Obtenía así dos «nuevos orificios inguinales» con las paredes anterior y posterior. En 1884 practicó su primera hernioplastia con este método y, tres años más tarde, presentaba 42 herniorrafias con éxito a la Sociedad de Cirugía de Génova (Sulla cura radicale dell ́hernia inguinale .Arch. Soc. Ital. Chir. 4,380.1887). De igual modo en ese mismo año, a la Sociedad Médica Italiana de Pavía, 72 casos. (Nuovo método per la cura radicale dell ́hernia inguinale. Atti. Congr. Assoc. Med. Ital., 2:179-182.1887).

bassini_ilustracionesEn 1889, publicó con láminas su famoso libro sobre la hernia: Nuovo método per la cura radicale dell ́hernia inguinale. Prosperini, Padua. 1889. El dibujo que allí se muestra ha sido repetidamente copiado y descrito en numerosos tratados de cirugía posteriores. Mostramos aquí algunos de los originales de la época. La ciencia entonces y hasta mediados del siglo XX, «estaba» en Alemania; había que publicar en alemán como hoy hay que hacerlo en inglés para «ser conocido»; en 1890, hace su última publicación sobre la hernia en esa lengua : Ueber de Behandlung des Leistenbruches. Arch. Klin. Chir., 40:429-476. 1894. Hubo muchas polémicas en cuanto a la primacía de la cura radical (sobre todo en los primeros años de la segunda mitad del siglo XX, en los que la cirugía reconoció otra vez la importancia de la hernia tras pasar por la euforia de las «grandes» intervenciones intracavitarias, trasplantes, etc., al considerar la herniorrafia una técnica menor y dejada en manos de cirujanos en formación ); Alemania tras la Segunda Guerra Mundial había perdido su puesto como adalid de la ciencia quirúrgica y tanto Gran Bretaña como Estados Unidos tenían excelentes y jóvenes cirujanos empujando; incluso, algunos quisieron atribuir el mérito de la cura radical a Marcy o a Halsted. En noviembre de 1986, se celebró en Padua el Congreso Internacional en honor de Eduardo Bassini: La Cirugía de la hernia inguinal. En él se reforzó la idea, aunque ya cronológicamente estaba clara, de la primacía de Bassini sobre cualquier otro. Asistieron cirujanos americanos actuales como: Nyhus (él mismo cita el momento en la 3a edición de su excelente clásico: Hernia), Berliner, Gilbert, etc. con gran influencia en las publicaciones sobre la hernia junto con europeos como Stoppa.

BassiniBassini, no publicó nunca más ningun trabajo sobre la hernia ni entró en disquisiciones sobre «quién fue primero». Un discípulo y fiel amigo suyo, Attilo Catterina (1861-1944), continuó con la técnica, describiéndola con más detalles y publicando un libro: L ́operazione di Bassini per la cura radicale dell ́ernia inguinale. L. Capelli,Bologna. Italia.1932), con excelentes ilustraciones en color.
La contribución y originalidad del método de Basini se resume en los siguientes puntos: restablecimiento de la oblicuidad del trayecto; el uso de la aponeurosis del trasverso, del tendón conjunto y la vaina del recto; movilización temprana del paciente; reparaciones bilaterales; tratamiento al mismo tiempo del criptorquismo conservando el testículo; la no utilización en el postoperatorio del braguero, como se hacía hasta entonces (su técnica detallada viene referida en el capítulo correspondiente).
Bassini fue además el primero en presentar un elevado número de casos operados y seguidos en el tiempo con índices de mortalidad e infección muy por debajo de los obtenidos hasta la fecha, con los siguientes datos:

En 1890, en 462 herniorrafias hubo 16 recidivas (3%) y 1 caso de muerte por neumonía. Después de Bassini, ha habido numerosos cirujanos que han cometido «sacrilegios» con esta excelente técnica poniéndole su toque personal; las posteriores y más utilizadas por eficaces en la vía anterior, como la de Mc.Vay y Shouldice, etc. son hijas de la original.

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