Resumen / Abstract
No existe mayor frustración para un científico que estar sujeto a las decisiones arbitrarias de comités desapasionados R. Bendavid Bassini (1844-1944) contribuyó enormemente al fin de siècle que tanto caracterizó al fin del siglo XIX y al comienzo del XX con un excepcional esplendor en todas las artes pero también en la medicina. Algunos de sus contemporáneos fueron Ramón y Cajal, Pasteur, Lister, Finochietto, Billroth, Kocher, Albanese y Goñi-Moreno, entre muchos otros. El siglo XX se expandió sobre el big bang que Bassini demostró ser, y presenció una sucesiva proliferación de técnicas con Ruggi, Marcy, Halsted, Aquaviva, Fruchaud, Shouldice, Rives, Nyhus y Stoppa. La operación de Shouldice, que era la que más se parecía a la de Bassini, se transformó en el estándar de oro para la reparación inguinal hasta el advenimiento de las mallas protésicas y la llamada «reparación sin tensión» (TFR). El concepto de reparación sin tensión se originó en 1944 en Marsella (Francia), donde el padre legítimo de la técnica, Aquaviva, comenzó a dejar intacto el defecto de la hernia tras haber reducido o resecado un saco. Luego cubrió el defecto con una malla de nailon sagitada de una manera que hoy en día llamamos injerto onlay o superficial [1]. Fruchaud, en 1956, presentó su libro sobre técnicas quirúrgicas, en el cual relataba su versión de una TFR propia en la que suturaba una malla de nailon al borde superior de la triple capa dividida de la pared inguinal posterior. El borde inferior de la malla se suturaba al ligamento de Cooper [2]. Esta técnica fue fomentada por Rives, de donde surgió el eventual epónimo de «técnica de Rives». La técnica de Aquaviva reapareció de algún modo a principios de los sesenta, cuando fue reinventada por Newman, de Rahway (Nueva Jersey), a quien Irving Lichtenstein conocía. Newman alentó a Lichtenstein a que publicara y promoviera la técnic […]