Resumen / Abstract
Desde el 2012, después de la publicación del trabajo de Novitsky, la técnica de liberación del músculo transverso (TAR) ha tenido una alta difusión en la comunidad quirúrgica especializada en el tratamiento de las hernias de pared abdominal1. Esta opción ha sido adoptada por muchos cirujanos dentro de su armamentario quirúrgico en la reconstrucción de la pared abdominal compleja. Sin embargo, existen algunos detractores que argumentan que de su uso se derivan alteraciones funcionales, basados en consideraciones anatómicas y fisiológicas, que, en principio y dentro de un marco teórico, se dan como un hecho cierto. Frente a dichas alteraciones funcionales no hay suficiente evidencia en la literatura que las confirme o niegue: alteraciones clínicas en la estabilidad del tronco y en la función de prensa abdominal, hechos que supuestamente estaría generando el TAR. Se habla también de la imposibilidad de medializar los músculos rectos anteriores con el objetivo de lograr la restitución de la línea media debido a que no hay una liberación del músculo recto de la “tiranía de los oblicuos”2. Disentimos de esta afirmación, ya que el cierre de la hoja anterior del músculo recto abdominal, en la práctica, casi siempre se logra sin dificultad cuando el procedimiento está bien indicado. Trabajos recientes en cadáver fresco muestran el avance de la hoja anterior en distintos puntos de la pared abdominal (epimeso e hipogastrio), proporcionando un avance mayor de la hoja anterior respecto de la posterior y sugiere que es factible la aproximación en defectos de hasta 20 cm de amplitud3. Lo anterior, aunque discutible, es posible hoy en día con la ayuda de técnicas coadyuvantes como el neumoperitoneo progresivo preoperatorio y la inyección de toxina botulínica4. Otro tema de relevancia es el efecto deletéreo atribuido al TAR por el “daño” que se hace a la “cinc […]