Resumen / Abstract
El empleo de mallas en la cirugía de pared abdominal data del siglo XIX. Hoy, gracias a estudios multicéntricos y revisiones sistemáticas de la literatura con metaanálisis, sabemos que el uso de mallas en la reconstrucción de pared abdominal por defectos herniarios es beneficioso, ya que se asocia a una considerable reducción en el desarrollo de recurrencias. Una vez que las mallas sintéticas se colocan en la pared abdominal, existen tres mecanismos celulares principales que ocurren de forma secuencial. El primero de ellos es el acúmulo de neutrófilos y tiene una actividad máxima durante la primera semana. El segundo es el acúmulo de macrófagos, que alcanza su pico de actividad máxima alrededor de la tercera semana. Finalmente, el tercero es la migración de fibroblastos, cuya función es la síntesis de colágena (una proteína que se acumula en fibras empaquetadas y ordenadas de forma paralela que originan un tejido conectivo denso modelado y avascular que, al desarrollarse en exceso, representa la fibrosis). De acuerdo con el profesor Uwe Klinge, uno de los máximos estudiosos de las mallas, las características relevantes de una malla sintética que tienen impacto en el resultado final, porque son propiedades estructurales que influyen en su capacidad para integrarse o no a la superficie biológica que contacta con ellas, son la porosidad, el diámetro de las fibras, el peso, la elasticidad y el polímero o material del que están hechas. POROSIDAD En cuanto al poro, las mallas laminares (es decir, las que no tienen poros o tienen poros de unas cuantas micras de diámetro) no se integran en los tejidos y se denominan «separadoras de tejidos». Por otra parte, las mallas que tienen los poros amplios tienden a integrarse en los tejidos. Esto se explica de la siguiente forma: los poros de 60 micras permiten el paso de una sola célula, pero no más, pero no permiten el paso de agua bajo presiones […]