Resumen / Abstract
Como cirujano formado en los inicios de la década de los noventa del siglo pasado, dos hitos de la cirugía general, como la cirugía laparoscópica y el uso sistemático de materiales protésicos en las hernioplastias de pared abdominal, no formaron parte de nuestra etapa de formación. Buena parte de lo recién aprendido en aquella etapa caducaba y se sustituía por nuevo conocimiento. Fue necesario emprender un arduo proceso de reeducación, buscando adiestramiento y tutoría experta. Decimos esto porque aprendimos a no dar nunca por concluida nuestra formación, a mantener una mente abierta a la incorporación de competencias y recursos tecnológicos y a tener una orientación en contra de los convencionalismos («pensar fuera de la caja»). Hace diez años percibimos la necesidad de mejorar ese proceso y opté por una capacitación en ultrasonido diagnóstico, un programa de diplomado presencial de 6 meses de duración, dada mi orientación hacia la patología de pared abdominal. Hacia ahí me dirigí sin saber en realidad en lo que me estaba metiendo. Enorme fue mi satisfacción al encontrar nuevas formas de visualizar la anatomía, particularmente de la pared abdominal, y su contenido. No obstante, me llamó la atención que, desafortunadamente, el programa nunca incluyó la pared abdominal. Pensé que, como siempre, así como el cirujano promedio desprecia los problemas de pared, los radiólogos en general también lo hacen. Esta es una enorme área de oportunidad. Al fin entendí por qué se recibían tantos reportes ultrasonográficos de hernia inguinal bilateral, cuando yo en la clínica no encontraba tales hernias (ese abombamiento normal del canal inguinal al realizar una maniobra de Valsalva y que en realidad no es una hernia), o por qué se recibían descripcione […]