Resumen / Abstract
No todo dolor referido a la zona inguinal es sintomático de un proceso herniario, ni todo abultamiento de la pared anterolateral del abdomen indica la existencia de una hernia ventral. Además de la patología herniaria, en la pared abdominal pueden desarrollarse tumores, asentar infecciones y producirse hematomas. La patología que afecta a la pared del abdomen puede ser de etiología variada y, en ocasiones, compleja. En las últimas décadas, y favorecidos por la actual política sanitaria, los equipos de cirugía general se han organizado en unidades específicas para el tratamiento de la patología de determinados órganos, creándose unidades de cirugía coloproctológica, esofagogástrica, hepatobiliopancreática, endocrina y, en algunos centros hospitalarios, las unidades de cirugía de la pared abdominal. En años anteriores las alteraciones de la pared abdominal no tenían un profesional de referencia; la mayoría de los cirujanos generales resolvía las hernias incisionales que se producían en sus pacientes tras la dehiscencia del cierre de la laparotomía realizada para acceder a la cavidad abdominal. Algunas de estas eventraciones, las más complejas, así como los defectos consecuencia de traumatismos o de la resección de tumores que afectaban la pared abdominal, eran tratadas por cirujanos especialistas en cirugía plástica, ya que era necesario reparar la pared abdominal realizando técnicas específicas de esta disciplina, con colgajos musculocutáneos, al faltar las estructuras propias de la pared abdominal destruidas por la lesión o resecadas con ella. Otros muchos pacientes no encontraban solución quirúrgica a su lesión, y eran portadores de fajas abdominales y otros dispositivos de contención externa, situación que limitaba en gran medida su calidad de vida. En estos últimos años los cirujanos plásticos han visto cómo los cirujanos generales de las unidades de cirugía de la pared abdominal realizamos a […]