Resumen / Abstract
La obesidad es una patología de causa multifactorial definida como un índice de masa corporal (IMC) igual o mayor a 30 kg/m2 con acumulo de grasa subcutánea y visceral, por lo que se asocia con un elevado riesgo para desarrollar hernias de la pared abdominal debido al aumento de la grasa visceral y de la presión intraabdominal. Cuando la obesidad se vuelve mórbida y aparecen las comorbilidades que la acompañan (como diabetes mellitus de tipo 2, hipertensión arterial sistémica, síndrome de apnea obstructiva del sueño, hígado graso, enfermedades articulares severas y dislipidemias, entre otras), aumenta la tasa de todo tipo hernias y se presenta este binomio patológico al que hasta hace unos años no queríamos prestar el suficiente interés y que ahora ya es motivo de guías y consensos de manejo por parte de la Asociación Americana de Hernia y de la Asociación Americana de Cirugía Bariátrica y Metabólica, publicados en el 20181. Las perspectivas han cambiado si vivimos en un país de los llamados desarrollados y tenemos suerte, ya que con seguridad superaremos los ochenta años de vida y probablemente los habremos vivido con una aceptable calidad. Las hernias, sobre todo las inguinales, aparecen con la historia de la humanidad, cuando el hombre adoptó la posición erecta y la bipedestación, probablemente por su condición de cazador nómada. Su genotipo y su fenotipo no fueron expresiones importantes como lo son actualmente. Sin embargo, la obesidad es una adquisición reciente de los seres humanos y podemos observar que en la población mundial la obesidad mórbida está haciendo estragos y se presenta con características pandémicas. En los últimos 60 años, inicialmente con el desarrollo de la cirugía bariátrica y recientemente con un enfoque metabólico, hemos visto cómo los pacientes obesos presentan una acumulación de tejido adiposo en todo el organismo, a la que no escapan los tejidos que tradicionalmente […]