Resumen / Abstract
In Memoriam Alcino Lázaro da Silva (1936-2022) Una vez, mientras completaba una gastrectomía parcial con vagotomía para el tratamiento de una úlcera péptica, una de sus favoritas, el anestesiólogo le preguntó al Prof. Alcino cuánto tiempo dedicaría a ese acto. La pregunta era válida, ya que pretendía sincronizar el final de la operación con el final de la anestesia. Nada más lógico. Retrasar el despertar del paciente, en estos casos, significa mantener innecesariamente los medicamentos en circulación y dejarlo a merced solo de sus posibles efectos adversos. Bueno, lejos de querer ofenderle, pero también sin levantar la vista del campo operatorio, el Prof. Alcino contestó: «Gastaré lo necesario para hacer lo necesario». Así fue el Prof. Alcino: sencillo, directo y objetivo. En dos palabras: ¡un cirujano! Con el mismo brío abrió caminos en el saber médico de su tiempo, de nuestro tiempo. Además de las innovaciones tácticas en cirugía gastroduodenal, fue pionero en la anastomosis coloanal, con lo que se evita el desastre social de una colostomía innecesaria, sobre todo cuando es definitiva. Sin embargo, fue el estudio de la pared abdominal lo que me acercó a su obra, para mí, magna. Su propuesta para la corrección de hernias incisionales, medianas y paramedianas, de 1971, basada en las incisiones de descarga y aprovechando el propio saco herniario (el tejido vivo cuyo destino nunca podría ser el balde del quirófano), fue contemporánea de un momento en el que los recursos eran escasos, pero también se adelantó a su tiempo. Fui alumno suyo en la misma Facultad de Medicina de la Universidad Federal de Minas Gerais donde se g […]