¿Mayúscula o minúscula inicial? (II): Los nombres de enfermedades

Autores: Manuel José Aguilar

Cartas al director

Resumen / Abstract

Sr. director: En una nota anterior[1] observábamos, respecto a la normativa académica del empleo o no de mayúscula inicial en determinados sustantivos[2] y apoyándonos en trabajos anteriores[3,4,5,6,7,8,9], que la norma general respecto a la grafía de la inicial del nombre de una enfermedad, mal, síndrome, etc., era la escritura de esta con letra minúscula, sin que exista realmente un motivo para ofrecerla con mayúscula, ya que los sustantivos que designan enfermedades son nombres comunes, tal y como establecen las academias de la lengua española en su nueva ortografía[2]. De esta forma, no existe un motivo enteramente justificado para escribir con letra mayúscula inicial designaciones de enfermedades tales como acromegalia, cáncer, diabetes, espina bífida, esquizofrenia paranoide, gripe, parálisis cerebral, sida o tromboembolia, tomando ejemplos de la ortografía académica[2]. No obstante, la misma doctrina académica reconoce una excepción a esta escritura con inicial minúscula en nombres de enfermedades, y es cuando estas formen parte de una expresión denominativa (por ejemplo, el nombre de una institución, organización, congreso, etc., como especifican la RAE y ASALE[2] ). En este caso se escribirán con mayúscula inicial, como las voces hernia, espina bífida, hidrocefalia o cáncer en los nombres de entidades dados en los ejemplos (1), (2) y (3): (1) Sociedad Hispanoamericana de Hernia[8,9] (2) Federación Española de Asociaciones de Espina Bífida e Hidrocefalia [ejemplo tomado de la ortografía académica] [2,8,9] (3) Asociación Española Contra el Cáncer De esta manera, siguiendo la normativa ortográfica de las academias de la lengua, así es como fijamos esta preceptiva respecto al empleo de la minúscula o mayúscula inicial en nombres de enfermedades en las normas número 9 y 10 del Manual de estilo para la publicación de original […]

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