Salvage of an infected titanium mesh in a large incisional ventral hernia using medicinal honey and vacuum-assisted closure: a case report and literature review

G. Chatzoulis, K. Chatzoulis, P. Spyridopoulos, P. Pappas, A. Ploumis. Salvage of an infected titanium mesh in a large incisional ventral hernia using medicinal honey and vacuum-assisted closure: a case report and literature review. Hernia (2012) 16:475–479

La incidencia global de infección de mallas es del 1.3% y ello depende de muchos factores. El rescate de una malla infectada debe ser una prioridad, debido a las muchas complicaciones descritas tras la retirada de la misma. Se presenta un caso de rescate de una malla de titanio de baja densidad infectada con Staphylococcus aureus (MRSA) usando una técnica novedosa -que no requirió su retirada- la combinación de terapia de vacio (VAC) y miel medicinal (L-Mesitran®)

Una mujer de 70 años obesa (IMC:45) con una gran eventración tras cirugía ginecológica. Se realizó una reparación abierta, con liberación extensa de adherencias, cierre primario del defecto con puntos sueltos de prolene y colocación de una malla supraponeurótica. Se retiraron los drenajes al tercer día postquirúrgico. Al sexto día se evidenció un gran seroma. Cultivos positivos para Staphilococo Aureus meticilin-resistentes que se trató con teicoplanina IV 15 días, curas con apósitos de ácido bórico 2 días, y curas con neutromicna y terapia con sistema de vacío 20 días. Dos meses después de la intervención se mantenía la infección de la herida con la malla expuesta. Se procedió a realizar curas con gasas impregnadas con una pomada de miel medicinal (L-mesitran®), con relleno de la cavidad y la negativización de los cultivos a los 10 días de tratamiento.

El uso de la miel para el tratamiento de heridas fue descrito por primera vez por los Egipcios en sus papiros, igualmente Hipócrates (460-375) lo menciona. En 1993, The Lancet describió las propiedades antibacterianas de la miel. In vitro, la miel ha demostrado un amplio espectro antibacteriano, incluyendo actividad contra germenes resistentes como el SA MRSA.

Se cree que el poder antibacteriano de la miel es debido a varios factores: la unión de las moléculas de agua al azúcar de la miel hace que ésta no esté disponible para los germenes, la acidez de la miel, la capacidad de la miel de producir bajos niveles de sustancias antisépticas (peróxido de hidrógeno) cuando se diluye y la presencia de sustancias antimicrobianas en la miel.

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